lunes, 31 de marzo de 2014

Restaurando al caído



Mateo 26:69
69Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo.
70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno.
72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.
73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.
74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.
75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Siempre hago una pregunta reflectiva: ¿Ha pecado usted? ¿Peca usted? ¿Tiene problema de pecado usted? He visto desde el púlpito como la gente frunce el ceño y cómo cambian los rostros. Es que estas son preguntas retoricas. He llegado a una conclusión bíblica y absolutista, conclusiva, radical, que de no ser así la biblia estaría mintiendo.

Romanos 3:23
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Romanos 3:19
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

Romanos 3:10
10 Como está escrito:
    No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Este es un tema amplísimo, un tema que revela el corazón del hombre. Cuando me acerco al tema del pecado veo que esto esta matizado por las conductas y las variables sociales en las cual nosotros nos movemos. Fíjese que el usted hablar de un pecado sexual no es lo mismo que el usted hablar de un chisme. La connotación y la morbosidad que se le impregna al uno y al otro son totalmente diferentes.

Todos nosotros hemos caído en la práctica de llegar a lugares a sentarnos a denostar personas porque entendemos que no es un pecado tan flagrante, pero cuando usted se va con alguien a la oscuridad y usted va a hacer algo sexualmente indebido usted va con un temor extra. Pero este temor extra no debería ser extra en función del Espíritu Santo, ¿por qué? Bueno, respondamos esta pregunta y veamos a que conclusión llegamos: ¿Entendemos nosotros como la ICAR que hay pecados capitales o entendemos que todos los pecados son iguales? La respuesta es que en fondo sí son todos iguales, en forma, no, no lo son; en fondo el pecado tiene una gran consecuencia, en forma, terrenalmente, tiene diferentes consecuencias. Entonces, me pongo en la posición de aquel que va a hacer algo indebido sexualmente, por poner un caso estridente y sumamente serio. El que va a hacer algo escondido va con un temor, va subrepticio, va en penumbras y va con cierto miedo al ser descubierto ¿por qué? por la vergüenza. Esta vergüenza, ¿es una vergüenza espiritual o es una vergüenza terrenal? ¿Cuál tiene mayor peso? Hagamos una comparación, comparemos el chisme con la fornicación: es más fácil caer en el chisme que en la fornicación ¿Por qué? ¿Porque le tememos a Dios o porque le tememos a ser descubiertos? No es que no le temamos a Dios, pero pensamos mas en la vergüenza terrenal que en lo que Dios puede pensar de nosotros.

No sé si me entiende aun, pero cuando hablamos de algo oscuro, esto traerá una catarsis, y una muy grande. Yo me arriesgo a considerar que nuestro miedo tiene una connotación más terrenal que espiritual, no digo que carezca del todo, pero si  fuese de un carácter más espiritual nos condujésemos en todos los aspectos del pecado de la misma manera: al igual que como siento un profundo temor para hacer lo indebido sexualmente, sentiré el mismo temor al sentarme con alguien y chismear, por poner un ejemplo. Lamentablemente, sabemos que esto no es así.

Vuelvo y me pregunto, en el contexto sociológico nuestro, ¿Nuestro temor es hacia la vergüenza del pecado o hacia las consecuencias de este frente a Dios? Sostengo de nuevo lo siguiente: yo creo que le tenemos más miedo a la vergüenza terrenal del pecado que a al problema que me causa con Dios el pecado.

Vuelvo a la introducción ¿Cuántos pecamos? Si somos partidarios de la ICAR y nos vamos a los pecados capitales ¿pecamos nosotros de orgullo de gula?  ¿Nos hemos visto en temor frente a este tipo de pecado? ¿Cuántas veces hemos pecado de gula?        

Veamos la vida de Pedro antes de que negara al Maestro. Pedro era un hombre colérico y moralista. Recordemos a Malco, a quien le cortó la oreja. Pedro fue alguien quien no creyó por un segundo que era capaz de negar a Jesús.

¿Cómo manejamos al pecado? ¿Cómo manejamos al pecador? Cristo dijo en algún momento “He venido hacia los que tienen enfermedad, el médico no va a visitar al sano sino al enfermo”. Déjeme hacerle una pregunta ¿Tiene usted pecado? Profundizaré aun mas, ¿Tiene usted un pecado que si se supiese usted cayera en desgracia publica? La respuesta es sí.
¿No siente usted que hay gente que se aliena totalmente? Hay personas que están, pero que no están. Muchas de estas conductas se justifican en nuestras iglesias y en nuestros círculos, porque lamentablemente, y no digo con esto que estas justificaciones estén correctas, decirle algo a alguien dentro de la iglesia puede significar el usted firmar su sentencia de muerte. Cuándo mi pecado se sabe ¿cómo esto se maneja?

Imagínese alguien que comete una falta, ¿este hermano debe ir a otra iglesia para que le tomen en cuenta porque su pasado automáticamente le sepulta?  Hay que decir la verdad, la iglesia no cuenta con una pastoral para manejar el pecador. Una persona se encuentra en una situación difícil y muchas veces la gente le trata como si tuviera asco. Llega un momento en el que yo mismo diría que es mejor no decir nada a nadie, porque ya vemos como a este le tratan en medio de la dificultad.

¿Por qué cito el ejemplo de Pedro? Porque somos muy eficaces cuando se trata del otro, pero cuando se trata de nosotros perdemos todo sentido de sensatez. ¿Qué le gustaría a usted que haga su iglesia cuando usted falle o este en problemas? ¿Que sea restaurado? ¿Que sea respaldado? ¿Que le cuiden? ¿Que le guíen? ¿Hace esto la iglesia? Muchas veces no. Muchas veces la iglesia actúa de esta manera: “Siervo, estamos orando por ti, todo saldrá bien, tu familia saldrá adelante”, pero este apoyo es ficticio y lo real es que todo mundo sabe que nada volverá a ser igual y posiblemente este hermano se quede alienado del grupo eclesiástico. Entonces, debe de irse a otra iglesia porque ya en medio nuestro no cabe, y reitero, no justifico el mal de nadie ni tampoco el mío, pero, luego de que usted corrige a sus hijos, ¿usted los bota de la casa?  ¿Deben ellos irse a otro hogar luego de haber fallado? Ciertamente usted no justifica los errores de sus hijos, usted los corrige pero no los abandona, a usted le duele más que a ellos. Hay una línea clara entre justificar el pecado y enfrentarlo correctamente.

Entonces ¿tiene la gente que irse a otra iglesia en donde no conozcan su pasado y nadie esté pendiente de lo que le pasó sino de lo que le puede pasar en Dios de ahí en adelante? Esta es la historia de muchísimas personas en muchísimas congregaciones. Somos excelente recibiendo al de fuera, pero a los nuestros los terminamos excluyendo porque no sabemos cómo tratarlos y la gente termina yéndose porque los que deben estar para apoyar están para juzgar, señalar y tratarles como los más viles pecadores.

La religión nos enseña a medir la gente por lo que esta hace no por lo que es, el cristianismo nos enseña a considerarnos.

Galatas 6:1 
1Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

¿Hemos visto que la gente actúa con ingratitud? De repente cuando alguien se ensucia nunca fue limpio. Esto crea un conflicto para la iglesia, en donde se supone que estamos llamados a sentarnos y a mitigar las situaciones como hijos en una casa. Porque lo que significa es que no podre decirle mi pecado a todo el mundo ya que de hacerlo me llevaran como caña al ingenio. Lo que me llevaría entonces a hacer lo que muchas personas hacen, aislarse. Y esto, hermano mío, es un pecado igual que el que callamos. Esta conducta a veces trato de justificarla porque muchas veces para sobrevivir en una congregación hay que valerse de esto ya que el confesar nuestro pecado puede ocasionar, como dije mas arriba, nuestra sepultura. La verdad es que tenemos problemas de todo tipo de pecado, entonces ¿Cómo manejamos el pecado? ¿Desestimaremos al pecador? ¿Dios nos desestimó a nosotros? ¿Si un líder cae ya no puede ser líder? ¿Debe este líder salir y buscar otra congregación en donde le restauren y le valoren? Dios mío, no sabemos caminar con la gente cuando cae. No sabemos manejar la herida del herido.

Nuestro trabajo es restaurar, la etimología de esta palabra sugiere que coloquemos lo restaurado en el lugar en donde estaba. Cuando llega un proceso de dificultad tiene que ponerse a prueba el corazón del restaurado y el corazón del restaurador, porque muchas veces restauramos condicionalmente dependiendo ésta de múltiples variables, tales como la persona que restauraremos, el tipo de dificultad en la que está, ect. Pero, si hemos de ser nosotros quienes necesitamos restauración nos encantaría que se despejen todas estas variables y nos traten con amor.

Este mal manejo del tema de la restauración crea también otro problema, y es que al nadie ser honesto se crea un fariseísmo en el cual todos estamos de maravilla y nadie está bajo ningún proceso de ningún tipo ni bajo ninguna condición de pecado. Pero en la biblia vemos a un Jesús decir “ahora está turbada mi alma”, “en el mundo tendrás aflicción”; un Pablo decir estoy “estoy atribulado pero no angustiado, derribado pero no destruido”.  Pero, en nuestra sub-cultura cristiana si no estamos sumamente felices entonces no somos “espirituales”. 

Los procesos difíciles vienen a traer a colación lo que hay en el corazón de la gente, si no asumimos la responsabilidad de entender a nuestro hermano no sabremos para que Dios nos puso en una congregación. Claro la “idea” es que todos acabemos sin mancha, ahora bien ¿Estamos sin mancha a esta altura de juego? No, por tanto la “idea” será que al final no se descubran las manchas, lo cual es una vida hipócrita que solo sirve para sostener un estándar. Es mejor pedirle a Dios que nos permita vivir en integridad y en una lucha constante contra el pecado. Entiendo yo, esa es la vida cristiana.


Si no nos restauramos unos a otros, entonces no somos hermanos como tales, no nos amamos como dice la biblia, porque la biblia dice “que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros.” ¿Cómo Cristo nos amó? Nos amó perdonándonos todo lo malo que hemos hecho.  ¿Qué debemos hacer con el hermano que está en apuros? No podemos enviarlo al sarcófago, debemos amarle y restaurarle, esto mismo es lo que nos gustaría que hicieran con nosotros.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Iglesia,Sociedad y Reforma tributaria


¨Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos¨.

 Ec 5:8




En estos días las revueltas sociales, las especulaciones y todas las demás variables que afectan la ecuación de nuestra cotidianidad como dominicanos, han venido a constituirse en el pan nuestro de cada día.Vemos que esto produce un estado de alarma, de indignación, de indiferencia, de temor, de incertidumbre, de paroxismo entre otras. El resultado sin duda alguna es un clima inestable en respecto del diario vivir y del porvenir. Este sobresalto en el cual nos encontramos, nos desafía en algunas vertientes, llámese en el pensamiento de lo justo y en nuestras acciones producto de nuestra fe. Esto me genera varias preguntas; 1) Que hace el creyente en momentos como estos? 2) Cual es el sermón que se adecua a estos tiempos? 3) Que espera la sociedad de la iglesia? Justo quisiera darme la oportunidad, de aportar y compartir con usted si es posible al respecto.

Las protestas sociales en su definición ortodoxa persiguen dos fines; demostrar desacuerdo y provocar un cambio en lo que se desacuerda. Nunca podemos desvincular la idiosincrasia de nuestra sociedad a la hora de aplicar conceptos de matiz sociológico.  Una de esas cualidades, es nuestra tendencia a la ¨mentalidad de turba¨y a la ¨histeria colectiva¨dígase mucha gente que hace por defecto lo que el otro hace, sin estar involucrado genuinamente en lo que se esta haciendo, o sin tener la mas mínima idea del por que de las cosas. Esto desvirtúa un poco la esencia de la protesta, es decir los ideales bajo los cuales se protesta, ya que diluyen bastante la eficacia de la misma y el soportar las consecuencias o las retaliaciones que puedan venir. No podemos dejar de incluir lamentablemente los intereses políticos  que matizan de forma espuria la mayoría de protestas que surgen con ideales concretos desde el seno de la sociedad, sirviendo estas como un apalanca-miento para sus indices de aceptación popular.


1) Que hace el creyente en momentos como estos?

Los creyentes en Jesús en momentos difíciles, vemos que la biblia en su compendio esta llena de pasajes y textos que desafían las circunstancias mas adveras que la vida pueda traer y animan nuestra fe. Pasajes como (DN 3) que nos narra la historia de los 3 jóvenes judíos y el horno de fuego. El verso 17 de ese pasaje nos recuerda, que nuestro Dios ciertamente nos puede librar y nos librara. (JN 16:33) nos recuerda que vendrán aflicciones, pero que en el debemos confiar. El salmista nos recuerda  en el (SAL 46) que el es nuestro amparo y fortaleza, pronto auxilio en la tribulación! También en el (SAL 121) que nuestro socorro viene de el.  El salmista en el ( SAL 42:5) nos recuerda que el esperar en el nos acalla el temor y la esperanza de alabarle genera paz.

La realidad es que esta debería ser la base de nuestra fe, pero no termina ahí ya que tenemos también una responsabilidad de oración por las problemáticas sociales, el gobierno y los que están en eminencia. (ROM 13:1. JER 29:7, 1 TIM 2:1-3). Esta es la primera propuesta que encontramos en la palabra y es orar.

Orar es suficiente para la solución de cualquier problema, ya que del Dios omnipotente dependen las respuestas. Pero OJO esto debe modificar algunas conductas nuestras, es decir nuestra oración que es el producto de nuestra fe, debe ser coherente con nuestra manera de actuar, esto es que de una u otra forma ejercemos cambios conductuales, de acuerdo a los resultados que estamos esperando de Dios. Que cambios estamos esperando de Dios para nuestra sociedad? Como estamos actuando a razón de nuestra oración?  O es simplemente es el compromiso religioso de orar?

Por lo tal nuestra protesta que inicia de rodillas, debe mostrarse no con una pancarta (RESPETAMOS AL QUE LO HACE, YA QUE ES UN DERECHO DE EXPRESIÓN CIUDADANA), sino con CAMBIOS dramáticos en NUESTRAS conductas que evidencien nuestro compromiso con nuestros ideales, en este caso nuestra fe! Estos servirán para aleccionar a la gente que no estamos de acuerdo, pero que no solo lo proclamamos, sino que también nuestras acciones testifican de esto. Llámese no solo a un cartel, sino a las modificaciones intrínsecas que implica el tener ideales.   



2) Cual es el sermón que se adecua a estos tiempos? 

Vemos que la mayoría de sermones vienen con un contenido, altamente motivacional que quizás no es el problema tácito. El problema no es tanto con lo que se dice, sino con lo que NO se dice. Hablamos de una fe que no contempla las aflicciones o los momentos de crisis como estos. Esto es un grave peligro que atenta contra la perspectiva del creyente, sobre la soberanía de Dios y la cosmovisión del creyente frente a la adversidad. Le estamos diciendo a Dios que de el no pueden venir aflicciones (ROM 9) lo cual es una grave interpretación bíblica. 

En nuestra teología moderna le echamos la culpa a un espíritu o demonio, al tatarabuelo (maldiciones generacionales), y se nos olvida que malas decisiones producen malos resultados. Por lo tal queremos buscar culpables espirituales para todos nuestros problemas y no asumir responsabilidad por las malas decisiones. Dios es soberano, el también permite que pasemos procesos difíciles, adversos, incomprehensibles, evidentemente con un propósito soberano también. Creo que debemos predicar TODO el consejo de Dios (HEC 20:27). El evangelio produce ARREPENTIMIENTO U OFENSA.

Tiempos de crisis implican tiempos de revisión  tiempos de restricción en el GASTO, y confianza plena en el Dios que nos guía en los desiertos. Los pastores y lideres religiosos preocupados por las finanzas y los diezmos, adulteramos mucho el mensaje tratando de motivar a la gente al dar, y nuestros sermones se basan solo en eso CUIDADO! El creyente no necesita estimulación, necesita convicción, esta viene por el oír la PALABRA DE DIOS (ROM 10:17) el creyente convicto no afecta su generosidad por la crisis, mas bien la aumenta. Definitivamente el hombre tiende al mal (ROM 3:10-12), la degeneración y depravación es producto del pecado, debemos predicar un mensaje que aborde el tema de pecado y le presente la solución que la da el evangelio.

Lo que si debemos es predicar en contra del materialismo y la ostentación. Nosotros cuidarnos de el consumismo opíparo que nos embarga hoy día. Escuche a alguien definir al hombre contemporáneo de la siguiente manera,¨El hombre postmoderno compra lo que no necesita, con dinero que no tiene, para mostrárselo a gente que no le importa¨. 



3) Que espera la sociedad de la iglesia?

Corremos un gran peligro de actuar como socio-patas,  sino entendemos que tenemos un compromiso con la sociedad en momentos como estos. La sociedad esta desesperanzada y la iglesia es portadora de esperanza. (COL 1:27). Como trasmitimos esa esperanza? Sin duda que predicamos un evangelio todo-suficiente, pero no debemos ignorar que ese evangelio en su representante máximo, Jesús, cuando hubo necesidad la suplió, hubo hambre el alimento. La sociedad espera una iglesia que actúe con el rostro de Jesús. 

No podemos mirar de lejos la necesidad de nuestra sociedad justo en este momento. La iglesia debe portar una voz de orientación, iniciando por los feligreses que atienden a nuestras celebraciones. Mas que protestar frente a un gobierno (QUE NO LO EXCLUIMOS DE RESPONSABILIDAD), debemos protestar frente a nuestra ausencia de la palabra de Dios, a nuestras herejías modernas y la mentalidad banal que tenemos los creyentes de hoy en día  Eso explica que la falta de compromiso con nuestra fe, se refleje en tiempos aciagos como estos. Creyentes endebles sin base para enfrentar tiempos como estos, no pueden alimentar una sociedad como la nuestra. Creo que el enfoque de nuestra protesta debe ir en relación a nosotros mismos (ROM 12:1-2), produciendo así ese cambio de mentalidad y de forma que necesitamos y entonces la conducta de la iglesia sera con su ejemplo la mejor protesta frente a la injusticia y a la prevaricación de las autoridades. 

No se engañe Dios no ha perdido el control, el esta al pendiente de las condiciones y situaciones que atravesamos, mi pregunta para dejarle reflexionando, es cuan consciente estamos nosotros de nuestra condición?